Da la sensación que los modelos de pareja actuales poco tienen que ver a los que tenían nuestros abuelos.

Cuando nuestros abuelos decidían casarse (por la Iglesia) y les preguntaban el tan consabido “¿…amarse y respetarse hasta que la muerte os separe?”, decían que sí, ¡lo decían de verdad! Y mucho más sorprendente aún, ¡que lo cumplían!.

Hoy en día es más frecuente encontrarse con un modelo de “relación serial”. Lo que podríamos decir de forma más informal como que ahora estoy con quien estoy, pero el mes que viene ya veremos…

Ya consideramos como algo normal el que vayamos rebotando de una relación a otra. Lo cual no tiene nada de malo ya que se conocen muchas personas, estas muy entretenido, no tienes que ceder con la pareja y si lo haces a fin de cuentas es algo temporal, te quedas con las cosas buenas y si la cosa se tuerce pues a por la siguiente pareja y para adelante.

Pero… ¿todas las personas que siguen ese patrón lo hacen desde la libertad de elección? ¿Han elegido ese modo de vida de forma consciente?

La respuesta es que no. Algunos serán porque no encuentran a esa persona que buscan, otros porque por cuestiones laborales a lo mejor viajan mucho, otros porque se creyeron lo que les contó Disney en su infancia y normal que al confrontarlo con la realidad el cuento de princesas no funcione.

Sin embargo nos vamos a centrar en otro tipo de personas que siguen este patrón y no terminan de salirle las cuentas. A este grupo (y a muchos otras personas) les falla el concepto de amor, el cual confunden con el termino enamoramiento.

Hay diferentes definiciones para una y para otra y es un tema en el que no vamos a meternos, por lo que vamos a definir como enamoramiento al proceso que ocurre cuando conoces a una persona y se te pone la risa tonta, mariposas en el estómago y cosquillas en… se entiende, donde coges a la persona y la subes en un pedestal bien alto, cuando esa persona ya no es una persona porque se ha vuelto el dios/a del sexo, la lujuria y el deseo, cuando pones cara de [email protected] cuando recuerdas lo maravillosa que es esa persona y 5 minutos después te sientes fatal por si se va con otra persona o la inseguridad que proceda en ese momento.

Todo eso es enamoramiento. Que se dan en los primeros tiempos de una relación. Todo tan intenso e inestable.

¿Y qué es el amor en una pareja?  Poco tiene que ver con lo de arriba. El amor puede verse precedido por el enamoramiento o no. En el caso de que lo preceda el amor es cuando ya no tienes mariposas ni cosquilleos, cuando se cayó del pedestal donde lo subiste, y como lo subiste mucho en el pedestal el golpe al caer también fue de los grandes, en la cama bien, normalito más bien y por supuesto ya no pones cara de [email protected] ni tienes miedo cada 5 minutos por la última inseguridad que se te haya ocurrido.

El amor es cuando ves sus grandes defectos, sus pequeñas virtudes y sigues eligiendo estar con la misma persona día tras día, porque a pesar de esos grandes defectos y pequeñas virtudes le respetas y te respeta, le admiras y te admira y a pesar de que la otra persona también ve en ti claramente tus grandes defectos y tus pequeñas virtudes te sigue eligiendo día tras día.

El amor es una cuestión de tiempo, confianza, intimidad, proyectos de futuro… y amas a alguien que realmente existe, no lo que te gustó creerte que era en la fase de enamoramiento.

Pues aquí está el asunto. El enamoramiento está ligado a nuestras hormonas, reguladoras del comportamiento. Se vive de forma intensa al igual que las drogas, tienen muchos momentos de gran bienestar y otros momentos malos.

Al confundir amor con enamoramiento muchas personas creen que cuando ya no está el enamoramiento y no sienten todo lo descrito es que el amor ha terminado. Y además es que quieren seguir sintiéndose así. Por lo que al final van de pareja en pareja, enganchados a la sensación de enamoramiento y sus mariposas y llamándolo amor.

El enamoramiento puede ser maravilloso y puede ser una etapa estupenda que luego en la relación la añorarás, pero no es amor. Si te gusta esa vivencia disfrútala cuando la tengas y recuérdala, pero no intentes alargarla o que vuelva.

Espero que este artículo ayude a esas personas que se ven inmersas en este tipo de relaciones, y ahora que saben lo que les puede pasar ya son más libres para decidir si ese tipo de relaciones es lo que quieren o realmente quieren experimentar el amor.