Al final del tercer trimestre el bebé desciende hacia la pelvis. Desafortunadamente esto no nos dice cuando será el parto

Las semanas previas a la fecha probable de parto todas las embarazadas se ponen nerviosas, especialmente las primerizas. Y es que a la mayoría le entran dudas acerca de cuál es el momento indicado para partir al hospital.

Aunque existe como orientación la fecha probable de parto, que se calcula contando cuarenta semanas a partir del día uno de la última menstruación, la verdad es que la naturaleza opera a su modo y son pocas las mujeres que en realidad tienen a su bebé en esa fecha. Gran parte de los nacimientos se producen en forma inesperada entre la semana 38 y 42 de gestación, cuando se supone que el bebé ya ha llegado a su madurez y está listo para nacer.

Esto implica que durante ese margen de cuatro semanas las embarazadas están atentas a los síntomas que puedan indicar que se ha disparado el trabajo de parto y se encuentran con la maleta lista para partir.

Es un tiempo bastante agotador, de ansiedad, molestias físicas y dudas y es por ello que puede ser de gran ayuda tener la mayor información posible en relación al inicio del trabajo de parto, para no tener temores infundados.

¿Qué factores desencadenan el parto?

No se sabe exactamente pero se piensa que el parto se desencadena por cambios hormonales y endocrinos que surgen en el bebé y en la madre. A veces el útero también interviene, por ejemplo en el caso de embarazos múltiples y adelanta el proceso cuando ya es demasiado su volumen.

Es así como se concluye que resulta muy difícil prever la fecha exacta en que nacerá tu bebé. De hecho influyen también muchos factores que pueden atrasar o adelantar su nacimiento como factores hereditarios, constitución de la madre, rotura temprana de la bolsa, estrés o exceso de líquido amniótico entre otros.

Cuando el momento del parto se aproxima, la madre experimentará toda una serie de síntomas inequívocos. Algunos serán nuevos, otros simplemente serán una intensificación de los anteriores. Hay mujeres que no los llegan a notar porque su parto se desencadena directamente con contracciones regulares.

El abdomen desciende

El abdomen desciende al descender el bebé porque se va a ir encajando en la pelvis.

Desafortunadamente esto no nos dice cuando será el parto. En las primerizas esto sucede 2 a 4 semanas antes del parto pero puede suceder incluso antes. En las mujeres que ya han tenido más hijos, el bebé puede no descender sino hasta el momento del parto. Aumenta la sensación de peso en el bajo vientre.

Generalmente la cabeza del bebé es la primera parte que entra en la pelvis (se encaja). Esto hará que respires mejor, que las digestiones no las notes tan pesadas y disminuirá la acidez estomacal (agruras), sin embargo, ahora el útero va a presionar la vejiga y tendrás necesidad de orinar más frecuentemente y con menos cantidad.

Molestias Físicas

Recarga de energía: Conforme se acerca el parto es común que te sientas cansada pero con algunos destellos de energía. Algunas mujeres tienen una necesidad enorme de limpiar su casa y preparar todo para la llegada del bebé. A esto se le conoce como el “instinto de la preparación del nido”.

Irritabilidad: Es una diferente a la normal. La sensibilidad que aparece poco antes del parto se debe a los nuevos cambios hormonales por los que tu cuerpo está pasando en preparación para el nacimiento del bebé.

Diarrea y náuseas: Nuevas hormonas se están movilizando en tu organismo para permitir que el trabajo de parto comience. Estos nuevos cambios afectan tu estómago o intestino.

Dolor de espalda: No es el dolor de espalda habitual de los últimos meses del embarazo, sino una molestia que corre en una banda en la parte baja de la espalda y se extiende hacia los lados del vientre. Puede ser una sensación de la que casi no te des cuenta hasta un dolor que moleste bastante.

Dolor abdominal: Son molestias parecidas a las de la menstruación. Puedes sentirlas como una sensación ligera o desagradable permanente.