La alimentación del feto depende de la madre, que debe proporcionarle todo lo imprescindible para que se desarrolle adecuadamente. Por tanto, las necesidades nutricionales de la mujer aumentan durante estos nueve meses, pero esto no significa que deba cometer excesos.

“Dado que se han disparado las alarmas de la obesidad en todas las edades, los tocólogos hemos pasado de una política de engorde libre a una centrada en una alimentación equilibrada -señala González- para evitar los problemas en el niño y en la madre”.

El número de mujeres obesas, que son además más propensas a engordar excesivamente durante el embarazo, ha aumentado en nuestro país. Si antes el ginecólogo te dejaba engordar 15 ó 17 kilos, ahora los límites han bajado a 12 kg. Según explica González, “pasar este umbral no quiere decir obligatoriamente que el niño vaya a pesar más de 4.500 gramos, de hecho, en muchos casos no es así, pero es un factor de riesgo para la macrosomía y es preferible evitarlo”.

Calcio, hierro y ácido fólico

Se da la paradoja de que, junto a los altos porcentajes de madres que engordan excesivamente, existen niveles muy elevados de ignorancia en torno a los nutrientes necesarios para que el niño se desarrolle sin problemas.

Las autoridades sanitarias internacionales alertaron este año sobre la necesidad de promover la ingesta de ácido fólico entre las mujeres en edad fértil. Este anuncio se produjo después de constatar que una gran parte de la población femenina no sólo no tomaba la cantidad necesaria de esta vitamina sino que desconocía su papel crucial en la prevención de la aparición de alteraciones del cierre del tubo neural.

Igual que el folato, otras sustancias tienen una importancia capital en el desarrollo fetal. El hierro es esencial para la síntesis y formación de nuevos tejidos y células, en especial las sanguíneas; el calcio, etc. Cuando el aporte que recibimos en la dieta es insuficiente para la gestación debemos complementarlo con suplementos, pero siempre bajo consejo médico.

Recomendaciones para un embarazo saludable

  • Llevar una dieta lo más variada y equilibrada posible. Aunque las necesidades energéticas aumentan, no es necesario comer por dos.
  • No ayunar ni saltarse comidas.
  • Tomar fruta y verdura (cinco veces al día) reduce el riesgo de aborto, según estudios recientes.
  • Comer pescado.
  • No fumar ni ingerir alcohol u otras drogas.
  • Llegar al embarazo con unos niveles adecuados de folato. Los alimentos ricos en esta vitamina son: verduras de hoja verde, frutas, cereales, frutos secos y carne. Los suplementos de ácido fólico son útiles si se toman antes del embarazo.
  • Mantener niveles adecuados de otros oligoelementos: hierro (30 mg/día), yodo (200 microgramos/día), calcio (1.000 mg/día), vitaminas…
  • Liberarse del estrés.
  • Practicar ejercicio moderado, siempre y cuando no sean deportes de riesgo o a nivel profesional.
  • En mujeres que siguen una dieta vegetariana pueden producirse carencias importantes de aminoácidos, hierro y lípidos que se pueden resolver mediante pequeños cambios dietéticos.
  • Aumentar el consumo de fibra para evitar el estreñimiento.
  • Mantener la ganancia de peso dentro de los parámetros establecidos por los especialistas.

Fuente: www.elmundo.es