Por su papel relevante en la producción de energía corporal se publicita en ciertos alimentos (galletas, bebidas…) y “productos adelgazantes” como uno de los más potentes “quema grasas” del mercado. Se encarga del transporte de los ácidos grasos de cadena larga hacia el interior de la mitocondria, lugar de la célula donde son oxidados (“quemados”) para producir energía. Pero el rol que juega la L-carnitina en el proceso de disminución de grasa corporal es uno de los más controvertidos hoy en día.

De hecho, estudios publicados por prestigiosas fuentes de información científica actual muestran conclusiones antagónicas que hacen difícil determinar si la sustancia realmente ayuda a reducir la grasa corporal o no. Las grandes empresas productoras de L-carnitina defienden sus patentes haciendo referencia a estudios clínicos realizados, sobre todo, en animales. Las investigaciones efectuadas con personas no parecen ser, en conjunto, lo suficientemente relevantes como para apoyar tales atribuciones.

Por el momento, parece que las investigaciones que avalan y niegan sus efectos respecto a la pérdida de grasa corporal están igualadas, de lo que se puede concluir que existe una falta de evidencia científica en este sentido. Además, la cantidad que se habría de consumir de estos alimentos con L-carnitina añadida es tan grande que desproporcionaría la dieta en calorías, grasas y azúcares.