Los zapatos son una parte esencial del vestuario tanto masculino como femenino, aunque el zapato femenino luce mucho más en la mujer por el menor uso (aunque ha crecido mucho) de los pantalones entre las mujeres respecto al de los hombres.

Los zapatos femeninos se pueden clasificar en tres categorías por el tamaño de sus tacones: plano (sin tacón), de medio tacón y de tacón alto.

Los planos son los tipos de zapatos más utilizados para el sport y para el trabajo. Se suelen vestir con ropa informal, de sport y algunos tipos de vestuario laboral.

Los de medio tacón, son los más utilizados a diario para el trabajo y para la rutina diaria; se visten con traje de chaqueta y con cualquier otro conjunto de ropa casual e incluso formal. Son zapatos para vestir durante el día hasta la noche.

Los de tacón alto son los zapatos de vestir y suelen ser los zapatos para la noche y para lucir con el vestuario más elegante y de etiqueta.

Los zapatos de tacón hacen a la mujer más alta, la pierna más esbelta y la figura más delgada y, en general, le aporta un toque de elegancia. A mayor altura de los tacones, resalta la esbeltez de la pierna y la figura, pero tienen el incoveniente de ser bastante incómodos, e incluso poco recomendables para quienes padecen de la espalda y las articulaciones.

En cuanto a los colores, a diferencia del calzado masculino, el zapato femenino abarca toda la gama de colores posibles, siendo los más oscuros, por regla general, los más utilizados para vestir de etiqueta. Para el resto de vestuarios todos los colores pueden ser válidos, siendo muy importante la influencia de la moda y las tendencias que marcan los fabricantes y diseñadores.

En cuanto a cómo tratar y cuidar los zapatos, deben estar siempre bien limpios, en buen estado de conservación, mejor guardados en su caja y, en la medida de lo posible, deben limpiarse todos los días o al menos cuando sea necesario para estar en perfecto estado de conservación. Es recomendable utilizar hormas siempre que recoja sus zapatos para evitar que éstos se deformen y conserven su forma. También, cuando las hormas son de madera, ayudan a controlar y absorber cualquier tipo de posible humedad de la piel del zapato.

El calzado es muy importante, pues diversos estudios sociológicos han demostrado que muchas personas en lo primero que se fijan, o una de las primeras cosas en la que ponen su atención es en el calzado de la otra persona. Por eso es muy importante causar una buena impresión. Además las mujeres, al menos la mayoría, son grandes apasionadas del calzado. Según un reciente estudio alrededor de un 80% de las mujeres sienten una predilección especial por los zapatos, frente a otras prendas de vestir o complementos.

Los zapatos, sobre todo los de vestir, deben ser finos, de piel y de suela delgada; si además son cosidos a mano, mucho mejor en cuanto a calidad y duración. Actualmente la moda está “imponiendo” zapatos de suela muy ancha y de mucha plataforma, que son menos elegantes para vestir.
Para combinar de forma correcta un zapato, es adecuado que haga juego (combine) con el cinturón, el bolso y los guantes; en la medida de lo posible, hay que procurar que las medias vayan acordes al tipo de calzado y del vestuario elegido.

Los zapatos mocasines, zuecos, zapatillas, alpargatas y otros modelos similares no se utilizan para vestir de etiqueta o con vestuarios de cierta formalidad, como puede ser un traje de chaqueta.
El calzado deportivo solo debe utilizarse para hacer deporte o vestir de sport en zonas deportivas o de recreo.