Los especialistas de la Academia Española de Dermatología han constatado que a menudo se comenten errores relacionados con el cuidado de la piel que son perjudiciales y pueden tener consecuencias negativas a corto y largo plazo. Para conseguir mantener la piel protegida del frío y de otras inclemencias basta con seguir algunas recomendaciones básicas:

  • Durante los meses de frío hay que hidratar adecuadamente todo el cuerpo, pero especialmente la cara y las manos, ya que son las partes más expuestas a bajas temperaturas.
  • Nunca hay que olvidarse del cuidado de los labios, muy dañados por el frío. Para ello los dermatólogos recomiendan usar protectores labiales con protección solar y sobre todo evitar humedecerlos con saliva cuando estén secos, porque aunque en un primer momento aporta una sensación de alivio, después produce una irritación y sequedad aún mayores.
  • No abusar de las duchas y baños de agua caliente. Aunque en invierno siempre se agradecen los baños muy calientes, no conviene abusar porque perjudica la epidermis y es malo para la circulación. Además, tras la ducha se aconseja terminar siempre con un chorro de agua fría, sobre todo en las piernas.
  • No abusar del jabón y asegurarse de que siempre se usa el apropiado para cada tipo de piel. Los especialistas creen que no se le da la suficiente importancia a la calidad del jabón. Por eso recomiendan que sean suaves, neutros y no agresivos. El doctor Aizpún opina que los mejores son los de avena, aunque tienen la desventaja de que a veces dejan muy resbaladiza la bañera, y puede ser peligroso para las personas de edad avanzada. A su juicio no es necesario usar todos los días jabón en todo el cuerpo, “basta con hacerlo en la zona genital y en los pliegues, y una o dos veces a la semana en el resto”.
  • Es importante usar jabones apropiados para los niños. La Academia de Dermatología recomienda utilizar los de avena y después hidratar la piel abundantemente, porque aseguran que el exceso de hidratación nunca es malo, lo que puede ser perjudicial es no usar la crema adecuada para cada tipo de piel.
  • Se aconseja tener especial cuidado con los cambios de temperatura al entrar y salir de los locales con calefacción, pues el paso del frío al calor o viceversa es negativo para la piel, sobre todo para las sensibles.
  • Evitar ropa o calzado no transpirable o irritante.
  • Los pacientes con piel seca, sensible o enfermedades cutáneas que empeoran en invierno deben procurar aumentar la humedad ambiental de la vivienda o lugar de trabajo. Esto se puede conseguir mediante humidificadores, sistemas de humidificación ambiental o simplemente con la colocación de toallas húmedas en radiadores, focos de calor, etc. Este tipo de medidas puede aliviar también otro tipo de enfermedades como el asma o problemas de sequedad en las mucosas.
  • Prestar especial atención a la piel de los niños y personas mayores. La aparición de placas secas, fisuras y escamas es habitual en estos grupos de población porque son más sensibles a los cambios del invierno.
  • No olvidar nunca la fotoprotección cuando se va a las estaciones de esquí o se juega con la nieve. En zonas nevadas el sol puede ser aún más peligroso para la piel y los labios que en verano, porque los rayos solares se reflejan en la nieve y se potencia el daño.
  • Ante cualquier duda o problema cutáneo se recomienda acudir al dermatólogo.