El tratamiento con suplementos de ácido graso omega-3 reduce los síntomas de depresión en las embarazadas con diagnóstico de trastorno depresivo grave, indicó un pequeño ensayo.

“La depresión perinatal es frecuente y el tratamiento sigue siendo un desafío”, explicó en Journal of Clinical Psychiatry el equipo dirigido por Kuan-Pin Su, del Hospital de la Universidad de Medicina de China, en Taiwán.

Cuando una embarazada necesita tratamiento por una depresión grave, “los riesgos y los beneficios de los antidepresivos afectan significativamente a la madre y al bebé”, comentó Su a Reuters Health.

“Muchas mujeres y sus médicos prefieren usar tratamientos no farmacológicos”, agregó.

“La depresión está relacionada con la alteración del nivel de los ácidos grasos poliinsaturados (PUFA, por sus siglas en inglés) omega-3”, escribió el equipo.

Los autores proponen que las demandas del bebé en desarrollo crean “una gran disminución de los PUFA omega-3 en la mujer durante el embarazo”, lo que “precipitaría la aparición de la depresión”.

Para comprobar la utilidad de los suplementos con omega-3, el equipo le indicó a 36 embarazadas con depresión consumir por día 3,4 gramos de PUFA omega-3 o una dosis de placebo, durante ocho semanas.

Las mujeres no consumieron antidepresivos u otros psicoestimulantes durante un mes previo al inicio del estudio o durante la investigación. Veinticuatro mujeres finalizaron el estudio: 13 en el grupo bajo tratamiento y 11 en la cohorte “placebo”.

A las seis y ocho semanas del estudio, las pacientes tratadas con los PUFA omega-3 obtuvieron resultados significativamente más bajos en una escala estándar de medición de la depresión que el grupo tratado con placebo.

La depresión mejoró significativamente en el 62 por ciento de las mujeres que consumieron omega-3, comparado con el 27 por ciento en el grupo placebo.

Los suplementos con omega-3 fueron bien tolerados. Los efectos adversos del tratamiento incluyeron insomnio, náuseas y diarrea; no se registraron complicaciones del embarazo ni alteraciones en los recién nacidos.

Con todo, Su indicó que deberán replicarse estos resultados en estudios más grandes antes de considerar a los ácidos grasos omega-3 como tratamiento primario de la depresión en las embarazadas.

Asimismo, agregó el equipo, “hace falta determinar” la dosis óptima y el tipo de PUFA omega-3 “para esta población”.

Visto en Medline Plus