La soja se ha convertido en uno de los alimentos más relevante de los últimos años, hace tan sólo 5 años pocos sabíamos que era la soja, hoy en día todos la conocemos.

Esta legumbre rica en proteínas vegetales y otros nutrientes es una de las fuentes más importante de isoflavonas, unos compuestos con estructura química similar a los estrógenos.

La soja en comparación al resto de legumbres, aporta mayor cantidad de, hierro, calcio, magnesio, yodo, potasio y fósforo, además de ácido fólico y otras vitaminas como B1, B2, B3 y B6.

La soja reúne las condiciones necesarias para reemplazar a las proteínas animales llegando a ser un sustitutivo de la carne para los vegetarianos.

El consumo de soja también se ha asociado a una menor incidencia de cáncer de próstata, reduce los niveles de colesterol circulante y de la concentración sérica de los triglicéridos.

Otros de los beneficios de esta legumbre es su bajo nivel en glucosa, lo que podría ser un alimento muy importante para diabéticos.

Entre las propiedades que se le atribuyen a esta legumbre para el bienestar de la mujer están la reducción de los síntomas típicos de la menopausia, protege frente al daño oxidativo y según estudios científicos, las mujeres que consumen soja tienen un menor riesgo de contraer cáncer de endometrio en comparación con las mujeres que consumen poco o nada de esta “Joya amarilla” como se la conoce en china desde épocas milenarias.

¿Dónde podemos encontrar la soja?

Hoy en día casi todas las tiendas y supermercados nos ofrecen varias marcas de bebidas de soja y fermentados de soja (conocidas como “leches” de soja y “yogures” de soja). Otros derivados de esta legumbre, como el tofu o el tempeh, que hasta no hace muy poco eran exclusivos de las tiendas de dietética, ahora también comienzan a venderse en las grandes superficies.