Según un estudio de CooperVision, el uso de lentillas desde la edad pre-adolescente aporta mayor autoconfianza.

  • En niños muy pequeños, las lentes de contacto están reservadas para casos de cataratas congénitas.
  • Las lentes de contacto desechables son la más adecuadas para los niños.
  • Enseñe y anime a su hijo a mantener una higiene escrupulosa.

El uso de gafas ha dejado de ser un motivo de burla en los colegios. Términos como “gafotas” y “cuatro ojos” han sido desterrados del vocabulario gracias al encumbramiento de este objeto como complemento de moda. Además, cada vez con más frecuencia los padres eligen las lentes de contacto como sustituto de aquellas, tanto por seguridad como por precio.

La Fundación del Instituto de Ciencias Visuales de Madrid (INCIVI) concluye de que entre el 15% y el 30% del fracaso escolar puede deberse a problemas de visión.

Lo mismo sucede con las lentillas -desechables, de colores, para piscina…-, con un uso cada día más extendido. Según datos del Libro Blanco de la Visión en España 2006, publicado por Visión y Vida, el 15% de los niños y niñas menores de 14 años usa gafas o lentes de contacto.

En edad escolar las lentillas son la mejor opción si el niño tiene algún tipo de complejo u objeción al uso de las gafas. No obstante, antes de la edad escolar, las lentes de contacto se recomiendan principalmente por razones médicas.Pero no siempre se tienen en cuenta las especificaciones que cada persona necesita para su utilización.

Pautas a tener en cuenta

  • En niños muy pequeños, las lentes de contacto están reservadas para casos de cataratas congénitas o heridas por traumatismos.
  • Escoja la lente en función de la tolerancia y de la capacidad para manejarla y controlar la seguridad.
  • Las lentes rígidas no son recomendables para la práctica de deportes por su mayor facilidad de pérdida.
  • Las lentes de contacto desechables son la más adecuadas para los niños, ya que no necesitan limpiarse ni desinfectarse a diario.
  • Enseñe y anime a su hijo a mantener una higiene escrupulosa de las lentes de contacto.
  • Si el niño duerme con la lente, extreme la vigilancia de cualquier signo ocular de alerta.