Beber durante la gestación, aunque sea de manera moderada, puede provocar daños permanentes en el bebé.

Cada año nacen más de 50.000 bebés con cierto grado de daño cerebral por causa del consumo habitual de alcohol de sus madres. Si bien se conoce que el consumo del alcohol en grandes cantidades puede originar defectos de nacimiento, muchas personas desconocen que beber alcohol moderadamente también puede causar daños al feto. De hecho, no se ha comprobado que sea posible consumir alcohol durante el embarazo sin riesgo alguno.

Problema de salud pública

La Encuesta Nacional de Salud del año 2006 reveló que un 20% de las mujeres mayores de 16 años, lo que supone una de cada cinco mujeres en edad fértil, consume de manera regular bebidas alcohólicas. En este sentido, según se desprende del Informe para la Comisión Europea “El alcohol en Europa: una perspectiva de salud pública”, aunque son más varones los consumidores habituales de alcohol, un porcentaje elevado de mujeres europeas en edad fértil también tiene este hábito insano.

El informe dice que si bien muchas mujeres dejan el alcohol cuando están embarazadas, un número significativo de ellas (entre el 25% y el 50%) continúa bebiendo, algunas a un nivel perjudicial. El alcance del alcoholismo como enfermedad social es trascendental, pero extrapolado al tiempo concreto de la gestación adquiere una relevancia especial por las consecuencias que se derivan en el feto, que se viene denominando hace algún tiempo como “síndrome alcohólico fetal” aunque algunos expertos prefieran la denominación de “Embriofetopatia alcohólica”.


Los riesgos del consumo

Lo saludable es que toda mujer se abstenga de beber alcohol si sospecha que está embarazada.

Cuando una mujer embarazada ingiere alcohol, éste atraviesa la placenta rápidamente y llega al feto. Dado que el organismo del feto aún es inmaduro, tarda mucho más tiempo en metabolizar el alcohol que un adulto. Consecuentemente, el nivel de alcohol en la sangre del feto es más elevado que el de la madre y puede permanecer así durante más tiempo. A veces provocando daños permanentes en el futuro bebé.

Así mismo, se sabe que el alcohol afecta a la absorción, metabolismo y excreción de varios nutrientes, particularmente magnesio, zinc, cobre, hierro, vitamina B1, ácido fólico -con la importancia de esta vitamina durante los primeros meses de gestación- o vitamina B12, entre otros, por lo que su consumo puede afectar los niveles de estos elementos durante este periodo. El síndrome alcohólico fetal (SAF) consiste en una combinación de defectos congénitos físicos y mentales. El SAF ocurre hasta en el 40% de los bebés nacidos de mujeres que son alcohólicas o que abusan crónicamente del alcohol.

Estas mujeres beben en exceso durante el embarazo o experimentan episodios repetidos de consumo excesivo de alcohol en una misma ocasión (por ejemplo, cinco o más bebidas en una misma fiesta).

SAF

El SAF es la primera causa identificada de retraso mental, la tercera de malformaciones congénitas y el causante de anomalías número uno en los países desarrollados. Un bajo peso al nacer, que no suelen recuperar; ojos pequeños, nariz corta y respingona y mejillas pequeñas y planas; problemas estructurales del corazón; y cerebro pequeño y malformado con algún grado de incapacidad mental (mala coordinación de movimientos, poca capacidad de atención y problemas de conducta) son algunos de los rasgos típicos que presentan estos bebés.

Hay niños que nacen con daños menores, también ocasionados por el alcohol, llamados efectos alcohólicos fetales (FAE, es sus siglas inglesas). Por cada niño con SAF, hay diez niños con FAE. Estos niños pueden presentar algunas de las deficiencias físicas o mentales propias del SAF. Ahora, los investigadores están prestando una mayor atención a los efectos sutiles que puede tener el consumo ligero y moderado de alcohol durante el embarazo. En la Universidad de Washington, en Seattle (EE.UU.) se realizó un estudio de seguimiento hasta la edad de 14 años de un grupo de niños de clase media cuyas madres habían ingerido tres o más bebidas alcohólicas al día durante el embarazo.

A los 4 años, cuando se les realizaron pruebas de inteligencia, estos niños obtuvieron cinco puntos menos que el promedio correspondiente al resto de los niños estudiados de su misma edad. De modo similar, en un estudio realizado en Francia en 1995 se comprobó que los niños de 4 años y medio de edad, nacidos de madres que habían consumido aproximadamente tres bebidas alcohólicas al día obtuvieron siete puntos menos en pruebas de inteligencia que los niños de madres que bebían menos.

Los investigadores de Seattle también descubrieron una mayor probabilidad de que los niños de 7 y de 14 años de edad, nacidos de madres que bebían moderadamente, experimentaran problemas de aprendizaje. El SAF es una condición irreversible que dura toda la vida y que afecta todos los aspectos de la vida del niño y de los miembros de su familia. Sin embargo, es totalmente evitable si la mujer no consume alcohol durante la gestación.

Cantidad máxima

El síndrome alcohólico fetal se da habitualmente en los hijos de alcohólicos, especialmente madres que ingieren cuatro o cinco bebidas alcohólicas por día, o más. Sin embargo, también ha ocurrido en mujeres que beben menos, de forma ligera o moderada durante el embarazo. El cerebro y otros órganos del feto comienzan a desarrollarse alrededor de la tercera semana de gestación y son vulnerables a los daños durante estas primeras semanas.

Como no se ha comprobado que sea posible beber alcohol sin riesgo alguno, lo saludable es que toda mujer deje de beber a la menor sospecha de embarazo y abstenerse de consumir alcohol cuando intente quedarse embarazada.