Uñas largas o cortas, siempre tienen que estar cuidadas, limpias y en forma. Aquí tienes la fórmula.

Higiene:

Cuando laves tus manos usa un cepillito para eliminar la suciedad de las uñas. Después aplica crema de manos y uñas con un pequeño masaje para mantenerlas hidratadas.

Ponte en forma:

Si se quiebran o parten con facilidad, puede ser por falta de calcio o porque están mucho tiempo en agua. Fortalécelas y dales brillo con productos específicos para tu problema.

Arréglalas:

Para que no se abran en capas hay que limar en una sola dirección con la lima inclinada hacia arriba. No cortes demasiado los laterales e intenta hacerlo tras la ducha, que están más blanditas.

Disolvente:

La acetona daña, busca quitaesmaltes con poca cantidad o nada. Aplícalo con un algodón para eliminar el esmalte. Si tu laca está un poco seca, échale unas gotas del disolvente y agítala.

Colores:

Para que el esmalte no se pele, aplica capas finas y espera a que se seque para poner la siguiente. El esmalte se mantiene mejor en el frigorífico. Mueve el frasco rotándolo entre los dedos horizontalmente. Antes de pintarlas, lávalas y sécalas. Si vas a usar colores muy oscuros, utiliza una base para luego poderlo eliminar fácilmente.

Todoterreno:

Los esmaltes de larga duración (foto 7) de un color transparente o porcelana son la solución para ir de viaje sin preocuparte de su cuidado.

“French”:

La manicura francesa es elegante y sexy. La mayoría de las actrices se dejan las uñas largas y la llevan. Mitad beis y la punta blanca. Para hacerlo en casa te recomendamos unas bandas de pegatina que impiden salirse al pintar la zona blanca.

Discretas y sencillas para todos los días:

Lo mejor es el brillo transparente, que da sensación de limpieza. Combina con todo y no queda cursi si haces deporte. Los colores claros como el beis y el rosa también son buena opción para diario.

¿Te las muerdes?

Problema muy común por nervios o aburrimiento. Al final termina siendo un vicio con el que se meten un montón de gérmenes en la boca y las manos acaban feísimas. Prueba esmaltes de sabores amargos o uñas postizas para impedirte morderlas. Cuando el hábito desaparezca podrás lucir las verdaderas uñas que habrán crecido debajo de las falsas. También puedes pintarlas de un color tan bonito que te dé pena morderlas.