Las uñas están compuestas primariamente por queratina, una proteína “dura” que también se encuentra en el pelo y la piel. Las uñas contienen diferentes partes:

  • Lámina ungueal: es la parte visible, corresponde a lo que habitualmente conocemos por uña.
  • Lecho ungueal: es la piel debajo de la lámina ungueal.
  • Matriz: zona debajo de la cutícula que está escondida pero es vital, ya que es donde el crecimiento de la uña tiene lugar. Cualquier daño o traumatismo podría dañarla irreversiblemente, y no habría solución.
  • Lúnula: es parte de la matriz y es la media luna blanca en la base que la uña, que es más pronunciada en el pulgar.
  • Cutícula: es el tejido que se superpone a la lámina y rodea la base de la uña (ya sabéis que es mejor no quitarla).

Las uñas, al igual que el pelo, crecen desde la matriz. El ritmo medio de crecimiento de las uñas es de 0,1 mm cada día; existiendo variaciones según la edad, la época del año, el nivel de actividad y la herencia.

Las uñas de los dedos de las manos crecen más rápido que las de los pies (ya lo sabéis por experiencia), pero además las uñas, en general, crecen más rápido en verano que en invierno. Las uñas de la mano dominante, por ejemplo la derecha en diestros, crecen más rápido. También las uñas en los hombres crecen más rápido que en las mujeres (misterios de la ciencia…), excepto durante el embarazo y en la tercera edad. Lo que está claro es que su crecimiento, se ve afectado por las enfermedades, los trastornos hormonales y el proceso de envejecimiento.