Factores como el estrés, el alcohol y el tabaco están deteriorando la capacidad reproductora de los hombres, de manera que por primera vez hay diagnósticos de infertilidad en varones menores de 40 años, una barrera psicológica que parece desvanecerse y que demuestra que los factores ambientales “están produciendo un aumento importante de la infertilidad masculina”.

Así lo informó en declaraciones a Europa Press el director del Instituto Balear de la Infertilidad, el doctor Javier Marqueta, quien explicó que en el pasado XXIV Congreso Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología (ESHRE), celebrado en Barcelona, se informó de que por primera vez se detectan casos de infertilidad en hombres antes de los 40, así como un aumento en los abortos provocados por la debilidad del espermatozoide.

Aumento de los abortos por la debilidad de los espermatozoides.

Aunque no hay números exactos, ello viene a “demostrar que los factores ambientales son los que están produciendo un aumento muy elevado de la esterilidad”, acuciado además por la edad del hombre. El retraso de los progenitores en reproducirse, unido al abuso del tabaco, café, alcohol y al estrés están disminuyendo la capacidad reproductora del hombre y también de la mujer.

“Un porcentaje importante de las esterilidades no lo serían si (él o ella) se hubiese reproducido unos años antes”, explicó Marqueta, quien aclaró que el “deterioro genético” aumenta las malformaciones y el riesgo del aborto y remarcó que las parejas “no son conscientes” de este deterioro y luego es demasiado tarde.

Cuatro tazas de café al día disminuyen la fertilidad

Así, el experto declaró que el tabaco es un tóxico muy importante en la reproducción femenina y masculina, y aseveró que cuatro tazas de café al día disminuyen también la fertilidad, aunque precisó que “depende de la capacidad reproductora de cada hombre o mujer”.

Todos estos factores negativos son “mucho más acusados” cuando “más años tiene” la persona. Para evitar este deterioro, algunas mujeres optan por conservar sus óvulos para utilizarlos en el futuro, una técnica que se denomina “criopreservación de la fertilidad”.

Las mujeres jóvenes que prevén que su reproducción se va a demorar por diversos motivos deciden conservar un óvulo de su juventud para reproducirse en el futuro, “cuando biológicamente ya no tengan la edad idónea”. Esta técnica se ha utilizado sobre todo en personas que iban a perder su capacidad reproductora por enfermedad. Marqueta destacó que existe un proyecto para extender esta posibilidad a la seguridad social, pero todavía falta un largo recorrido para que se consiga.