Este es un tiempo de descubrimientos: nuevas habilidades, nueva independencia de los padres e incluso nuevas frustraciones, ya que empiezan a conocer sus limitaciones. La mayoría de los niños están empezando a gatear, lo que supone un nuevo reto para los padres, que tendrán que hacer todo un estudio sobre posibles peligros para el bebé. Resulta muy práctico para ello ponerse a cuatro patas uno mismo y recorrer la casa. Al fin y al cabo esa es la perspectiva del bebé. Al principio algunos bebés gatean hacia atrás, pero hacia finales de este mes, prácticamente todos, son capaces de gatear hacia adelante para coger algún juguete o para seguir a alguien. En esta etapa, frecuentemente, se aprecia un periodo de negativismo. Muchos niños ya comprenden la palabra “no” aunque todavía no la aceptan del todo, y se enrabietan o simplemente la ignoran.

Sueño: ¿la vida sigue igual?

A esta edad el niño ya no se mueve sólo por sus necesidades fisiológicas, sino que ya entran en juego las relaciones que mantiene con los miembros de su familia. Ahora es consciente de que la vida sigue cuando él se va a dormir y le resulta más difícil aceptarlo, ya que tiende a sentirse marginado. Por otro lado si sus necesidades de afecto y atención no están satisfechas, será más reacio a irse a la cama. Este es el caso de padres que trabajan hasta tarde y ven menos a sus pequeños.

Si se despierta por las noches, ten paciencia y no dejes de consolarlo, pero procura ser breve. No lo saques de la cuna y despídete de él. Debe ser una combinación de afecto con unas dosis de firmeza. Deja la puerta abierta, si ves que eso le tranquiliza, y una pequeña luz que atenúe sus temores cuando despierte. Haz de su dormitorio un lugar acogedor y pon su muñeco preferido o su chupete a su alcance para que los pueda coger cuando despierte.

Comunicación: la curiosidad y el temor a los desconocidos

A esta edad tu bebé se siente atrapado entre la curiosidad sobre lo desconocido y la seguridad de lo conocido. Se debate entre el deseo de explorar lo nuevo y un instinto de cautela ante nuevas situaciones. Si por ejemplo un extraño entra en casa, muestra vacilación, pero si su madre está con él, se lanza sin miedo a explorar. En esta nueva etapa comprobarás que tu pequeño está muy alerta a todo lo que ocurre a su alrededor. Esto le permite procesar la información, evaluar la situación y determinar qué está en juego y si la situación es peligrosa o no. Tu reacción será especialmente importante.

Este es un momento delicado para tu bebé en cuanto a cómo le afectan las situaciones o las personas extrañas. Recomienda a tus amistades que se acerquen poco a poco a tu bebé, sin forzarlo a que se abra enseguida. De esa forma le dará tiempo a asimilar y no percibirá ninguna amenaza. Aunque lo más importante es que sienta tu apoyo para superar sus temores mucho más rápido.

Cognitivo: la frustración

A esta edad los deseos de los bebés sobrepasan sus posibilidades. Esto les produce un sentimiento de impotencia, que se ve aun más alentado por las negativas y prohibiciones que se le imponen. Tu bebé es ahora capaz de enfadarse cuando siente frustración ante algo que desea hacer. Y se enfada contigo cuando te identifica con la causa de su frustración. Ante esto sólo se puede intentar que el pequeño aprenda a aceptar estas situaciones. Las prohibiciones deben ser las justas e impuestas de una forma suave, evitando castigar su natural curiosidad.

Ten en cuenta que un bebé siente, de forma natural, mucha curiosidad, y que no puedes estar continuamente prohibiéndole tocar cosas porque esta curiosidad podría terminar desvaneciéndose junto con sus deseos de aprender. Usa las expresiones negativas con las que increparle únicamente cuando sean necesarias y asegúrate de que tienes algo alternativo para ofrecerle.

Habilidades motrices: el gateo

El bebé ha ido desarrollando todas las habilidades previas al gateo de forma que sus desplazamientos son ya más rápidos y están movidos por objetivos. Aprovecha esta nueva habilidad para marcarse objetivos, como coger un objeto que está al otro lado de la habitación. Esto, unido a su también nueva capacidad de mantener imágenes en la mente, le impulsa a gatear en busca del objeto deseado.

Es capaz de ponerse en pie sujetándose a algo y se encuentra muy cómodo cuando está sentado. Tiene un mayor equilibrio y puede moverse y girarse sin riesgo a perderlo. Un bebé muy activo enseguida le coge el gusto a estar de pie, así que buscará en un primer momento todo tipo de soportes para sujetarse. Pero el hecho de saber ponerse en pie no quiere decir que sepa sentarse, por lo que después de estar de pie un rato puede que rompa a llorar. Debes enseñarle a sentarse de rodillas, sino se dejará caer y se puede hacer daño.

Aprendizaje: todo lo que sube tiene que bajar


Ahora el bebé juega con sus juguetes y verás que los tira al suelo repetidas veces esperando que se los devuelvas. La primera o incluso la segunda vez serán accidentales, pero las siguientes ya son totalmente intencionadas. No está intentando poner a prueba la paciencia de sus padres, sino que esta experimentando con su propia teoría de la gravedad. Siente curiosidad por saber qué ocurre cuando lanza algo. Por otro lado, la continua participación de otra persona en el juego le produce una tremenda satisfacción.

Al niño le encantará si le propones distintas versiones del mismo juego. Puedes variar el tipo de objetos que tira para que pueda experimentar, desde objetos muy ligeros a otros más pesados, unos que hagan mucho ruido al caer y otros silenciosos. O puedes colocarle una papelera para que intente colarlos pues entrenará su puntería.