Postura y movimientos

Boca abajo, levanta la cabeza y el tronco apoyándose en los antebrazos. Los muslos están estirados.

Boca arriba, tiene las caderas extendidas y, aunque las rodillas aún están algo dobladas, apoya los talones en la cama. Puede girarse de lado.

Al sostenerlo sentado, mantiene la cabeza erguida.

Abre las manos, juega con ellas y se las lleva a la boca.

Los movimientos de brazos y piernas empiezan a ser intencionados, pero todavía no los sincroniza bien. Intenta dirigir la mano hacia los objetos, pero no acierta a cogerlos; sin embargo, si se le pone un sonajero en la mano, puede sostenerlo y agitarlo.

Vista

Sigue bien los objetos con la mirada, girando la cabeza si es preciso.

Enfoca (o acomoda) la visión tan bien como un adulto (aunque no puede decirse que vean bien hasta los 6 meses y tardan hasta los 6 ó 7 años en alcanzar la agudeza visual del adulto).

Distingue a su madre sin necesidad de más sentido que el de la vista.

Oído y lenguaje

Está atento a la voz, a la música y a los ruidos.

Busca con la mirada el origen del sonido, girando los ojos o la cabeza en la dirección de que proviene.

Se despierta con ruidos que antes no le molestaban.

Vocaliza espontánea y prolongadamente (“a-guuuuu”).

Responde con balbuceos a la voz de la madre.

Conducta social

Busca activamente el contacto social.

Sonríe en respuesta a la sonrisa del adulto.

Puede empezar a reírse a carcajadas.

Reconoce a los adultos más familiares.

Manifiesta su alegría al ver un juguete, o a una persona conocida, o a la madre preparándose para darle de comer, moviendo alborotadamente brazos y piernas.

Signos de alerta

Boca abajo, no mantiene la cabeza levantada

No sonríe ni mira cuando se le habla o hacen gestos