Con los tiempos que corren, y los sucesos tan desagradables a los que nos enfrentamos todos los días, creo interesante aportar noticias que refresquen y alegren nuestro espíritu.

Aquello de “hacer el amor es bueno para la salud”, deja de ser un dicho popular, para convertirse en una afirmación con base científica. Además, aunque no fuera cierto, que mejor mensaje que aquel que proclamaban nuestros padres en aquellos maravillosos 60 de “haz el amor y no la guerra”, y que mejor herencia para nuestro hijos. Digámoslo bien alto y sin ningún tipo de vergüenza: es bueno estar enamorado, es magnífico hacer el amor, y además, favorece nuestro sistema inmunológico…¿qué más podemos pedir?

Según un estudio realizado por el investigador de genética de la Universidad de Barcelona, David Bueno, las reacciones bioquímicas que experimenta el cuerpo de una persona cuando está en fase de enamoramiento, ayudan a mejorar el estado de salud y contribuyen a “fortalecer su sistema inmunológico”.

El profesor señaló que el enamoramiento es un “conjunto de reacciones bioquímicas y conexiones en el cerebro” que hacen que las personas se sientan en un estado diferente al habitual. Sin embargo, comentó que los síntomas pueden ser distintos dependiendo de la persona.

Aunque el efecto del amor puede variar en cada uno, el proceso químico de enamoramiento siempre es el mismo. “Existe una primera fase de flechazo, en el que el cuerpo humano segrega unas hormonas sexuales denominadas feromonas que contribuyen a que nos fijemos en alguien. Después, en una segunda fase, se activan las dopaminas “que aseguran la atracción” hacía esa persona.

David Bueno comentó que “los mecanismos que se ponen en marcha durante el enamoramiento son los mismos que los que actúan cuando una persona se vuelve adicta” a alguna sustancia. Por lo que sentenció que el amor “es una adicción”.

Sin embargo, esta “adicción” tiene un tiempo límite y “solo dura entre dos y tres años”. Después de esto “los receptores de estímulos se van saturando y pasan a actuar las hormonas endorfinas que son las causantes, entre otros aspectos, del placer y la tranquilidad”.

Después de todo lo dicho, una conclusión, bendita “adicción”, y aprovecha el momento mientras dure, porque parece que (según este investigador) tiene fecha de caducidad.