Sexo divertido, diferente, original, excitante, atrevido, apasionado, inolvidable, insuperable… ¿Te animas? Si la respuesta es “sí” te lo contamos todo para que la rutina no invada tu cama.

La cama es el lugar ideal para innovar, para que tu imaginación vuele y consigas que en cada encuentro sigan saltando chispas. Pero será un poco difícil conseguirlo si te refugias en lo que ya has probado y no te animas a salir de la rutina. Es por ello que a continuación te ofrecemos 10 ideas para volverlo loco. Anímate al cambio, él sabrá como recompensarte.

Amor culinario:

¿Te acuerdas de la escenita de Nueve semanas y media en la que empiezan a mezclar sexo y comida? Pues márcate un punto y decora tu sexo con su postre preferido. Otra sensación muy gustosa es extender crema por sus labios y besarlo así. La textura hará que el contacto sea realmente inolvidable.

¡Al ataque!:

Lo mejor para conseguir un buen ataque es el factor sorpresa. Busca un sitio donde no se pueda imaginar que tú vas a tomar la iniciativa y demuéstrale de lo que sois capaz de hacer. Puedes proponerle hacerlo en el ascensor, en el mar o en la montaña.

Provócalo:

No hay nada más divertido que ponerlo en un compromiso. Si estáis en una cena, tu pie puede empezar a navegar entre sus piernas. Si vais en el coche y os detenéis en un semáforo, tu mano puede perderse en su anatomía… pero guardar el mejor momento para cuando estéis aparcados.

Juegos calientes:

Para romper la rutina no estaría nada mal disfrutar de un juego erótico. Los hay especialmente destinados a tal efecto, en plan Pirámide del amor, o también podéis improvisar un strip póker y después hacerle recuperar sus prendas de la mejor y más caliente forma que se te ocurra.

Teléfono Rojo:

Llámalo a cualquier hora para mantener una tórrida conversación. Explícale lo que le harías si lo tuvieras delante y lo que te gustaría que te hiciera. Si él no puede hablar porque tiene a alguien delante, pasa de todo y explícale con todo lujo de detalles lo que más deseas en ese momento.

La gallinita ciega:

Véndale los ojos con un pañuelo de seda y que no sepa por dónde esperar tu ataque. Se tendrá que concentrar en lo que siente y el jueguecito en cuestión lo pondrá cardíaco. No te prives de nada, bésalo y acarícialo por donde menos lo espere.

Ropa fuera:

Desnudarse es todo un arte que puedes perfeccionar montándole un striptease. Si lo hace, no te apures, desnúdate con calma, acariciándote el cuerpo, haciéndolo esperar cada prenda y con música de fondo.

Átame:

Átalo a tu cama, no se trata de un sentido figurado, sino literal. Utiliza pañuelos para sujetarlo a tu cabecera impidiéndole que se mueva mientras tú decides como enloquecerlo. También puedes jugar, hacerlo esperar tus caricias hasta la exasperación, rozar su cuerpo con tus pechos…no hay tortura más dulce que esta.

El espejismo de placer:

Una imagen vale más que mil palabras, ¿no? Pues pon un espejito mágico cerca de vuestro lecho para que los dos puedan controlar de cerca sus movimientos y disfruten de la versión de sus cuerpos enlazados por la pasión.

Cuerpo a cuerpo:

Los masajes relajan, excitan y gustan. Si quieres que tu hándicap como masajista esté por las nubes, utiliza tu cuerpo para hacerlo. Es el llamado “thailandés”, en el que la chica libera la tensión de su compañero con un masaje muy corporal.