Entre éstos se incluyen los métodos llamados “naturales”, basados en procedimientos que evitan el encuentro del óvulo con el espermatozoide, sin mediar la acción de dispositivos o métodos hormonales. Son poco eficaces, pero, a diferencia de los anteriores, no se puede negar la posibilidad de que su uso pueda impedir la fecundación, aunque las posibilidades de evitar un embarazo siguiendo estas pautas son escasas. En este apartado se incluyen el coito interrumpido, el método de la temperatura basal, el método del calendario y el método Billings.

El coito interrumpido o coitus interruptus

Es el método anticonceptivo más antiguo y consiste en la retirada del pene de la vagina antes de alcanzar la eyaculación. Requiere gran control por parte del varón y tiene baja efectividad porque con independencia del grado de autocontrol en cada hombre, a menudo se producen pequeñas emisiones de esperma previas a la eyaculación que suelen pasar inadvertidas. Es ineficaz en hombres que carecen de un óptimo control del reflejo orgásmico (como es el caso de los eyaculadores precoces) y, además, a pesar de que se eyacule fuera, si se hace sobre los genitales externos de la mujer, existe riesgo de que el semen ascienda por la vagina y se produzca un embarazo.

Método de la temperatura basal

Permite conocer el momento de la ovulación. Este método, que es controlado por la mujer, requiere tomarse la temperatura rectal todas las mañanas, antes de levantarse. Durante la ovulación la temperatura aumenta de manera leve, pero hay que tener en cuenta cuando se interpreta el gráfico que la temperatura puede elevarse por un proceso catarral, gripe u otra infección. No se debe realizar el coito en el periodo de tiempo que transcurre desde el día en que acaba la menstruación hasta dos a cuatro después de cuando se registró el aumento de temperatura.

Método del calendario o de Ogino Knaus

Este método se basa en determinar los supuestos días seguros del ciclo menstrual, es decir, aquellos en los que manteniendo actividad coital no se produce embarazo por no haber ningún óvulo en el tracto genital de la mujer.

La decisión sobre qué método utilizar para evitar un embarazo debe hacerse de modo responsable y valorando diferentes factores.

Recordemos que por consenso se numera como el día uno del ciclo menstrual de la mujer al primero de sangrado menstrual y el último día del ciclo (de 26 a 32 días según mujeres) es el anterior al referido día uno del inicio del sangrado.

Para aplicar este método partimos del supuesto de que por lo general la ovulación se produce 14 días antes de la aparición de la regla siguiente. Es necesario calcular el periodo fértil de la mujer y ello se puede hacer sólo si presenta ciclos muy regulares. El primer día del periodo fértil se calculará restando 18 días del día final del ciclo menstrual y para determinar el último día fértil se restarán 11 días de dicho día final. Por ejemplo, si una mujer presenta un ciclo menstrual que dura 28 días, se considera de especial riesgo el periodo comprendido entre los días 10 y 17, tiempo en que se la considera fértil.

Método Billings o de la ovulación


Se basa en los cambios que experimenta el moco cervical, indicativos de los días fértiles del ciclo menstrual. Uno o dos días antes de que se produzca la ovulación aumenta la secreción de un moco vaginal claro y filamentoso parecido a la clara del huevo. Al iniciarse el periodo de fecundación el moco secretado por la vagina es blanquecino o turbio y pegajoso. Se considera que el coito vuelve a ser seguro a los cuatro o cinco días de estar secretándose un moco más oscuro y menos abundante.

La práctica de este método exige tomar una muestra diaria de mucosa cervical. Pero cualquier sustancia introducida en la vagina como duchas, semen, jabones, espermicidas, lubricantes o medicamentos, puede alterar el moco cervical.

Los referidos métodos “naturales” tienen un alto índice de fracasos debido a la irregularidad natural del ciclo menstrual.

Espermicidas

Utilizados como único método anticonceptivo resultan poco fiables y presentan también alto riesgo de fracaso. Ello suele deberse a varias razones: a menudo hay negligencia a la hora de seguir las instrucciones de uso recomendadas por el fabricante, a veces se repite el coito sin aplicar de nuevo el producto y otras el coito se alarga sobrepasando el tiempo durante el cual el espermicida mantiene su efectividad.