Con el paso del tiempo, el cuerpo cambia, y donde antes se manifiesta ese proceso en la vista. A partir de los cuarenta, empezamos a notar ciertas dificultades en el enfoque y aparece lo que se denominan “brazos largos”. Casi sin darnos cuenta, nos encontramos acercando y alejando los objetos de nuestros ojos para intentar mejorar su visión.

Esa alteración, denominada presbicia o vista cansada, no es la única que se presenta en la etapa de madurez. Falta de lágrima, caída de párpados, cataratas… son otras complicaciones asociadas a esta nueva etapa vital que vale la pena conocer. Aunque todos estos cambios son inevitables, disponemos de herramientas médicas para minimizar sus efectos y hacer que nuestra calidad visual se mantenga el máximo tiempo posible.

Presbicia

La vista cansada o presbicia es la patología más común a partir de los 40 años. Se caracteriza por una dificultad al enfocar y está provocada por la pérdida de elasticidad del cristalino. Esta estructura es la encargada de acomodar la visión del ojo para permitir el enfoque de los objetos cercanos. Cuando el cristalino se torna rígido, es necesario alargar los brazos para alejar los objetos de nuestros ojos y conseguir mejorar la visión.

Existen diversas formas de hacer frente al problema de la vista cansada. La más común es la utilización de lentes de 1 a 3 dioptrías, o el uso de gafas con lentes progresivas o bifocales. Pero existe una alternativa médica que está ofreciendo muy buenos resultados: la cirugía de presbicia.

En la actualidad, disponemos de dos técnicas quirúrgicas para abordar la vista cansada: la lente intraocular y la visión combinada.

  • Lente intraocular: consiste en substituir el cristalino del ojo por una lente multifocal, que vendrá a realizar la misma función que la estructura original. Las lentes más avanzadas permiten ver con claridad a cualquier distancia, lo que elimina la necesidad de utilizar gafas. La intervención se lleva a cabo con anestesia local y el paciente puede volver a casa por su propio pie. Los días posteriores, el paciente tan solo tendrá que aplicarse unas gotas.
  • Visión combinada: este procedimiento quirúrgico es muy similar al que se utiliza para eliminar la miopía. Consiste en corregir las dioptrías de un ojo mediante láser para adaptarlo a la vista cercana. En el otro ojo, por el contrario, se potencia la visión lejana, de manera que la combinación de ambos ofrece un panorama equilibrado y completo. Esta técnica aprovecha una circunstancia natural de nuestros ojos: todos tenemos un ojo dominante y dotado de mayor agudeza visual.

La cirugía de presbicia es una solución definitiva para corregir la vista cansada. Con este procedimiento, el paciente se olvida para siempre de las gafas y del movimiento de “brazos largos”. La vista cansada no es lo mismo que la hipermetropía. Aunque las dos afecciones tienen relación con la dificultad para ver de cerca, la hipermetropía es un defecto refractario que no se vincula con la edad. De hecho, tiene un marcado origen hereditario y se suele detectar en personas jóvenes.

Sequedad ocular

Otra de las alteraciones que afectan a los ojos a partir de los 40 es la sequedad ocular, o el síndrome de ojo seco. Según las estadísticas médicas, 1 de cada 10 personas tiene problemas de sequedad ocular. A partir de los 40 años, la capacidad de producir lágrima se reduce en un 50% y se ha de compensar con el uso de lubricantes.

Otros factores que acentúan el problema son los ambientes secos, el viento, el cloro o los rayos UV. Los aires acondicionados y las calefacciones también pueden originar sequedad ocular.

Lagrimeo constante

Una afección diametralmente opuesta es la del lagrimeo constante. Esto puede deberse al envejecimiento y descolgamiento de los párpados que se produce con el paso de los años. La irritación de la conjuntiva y el enrojecimiento de los ojos también guardan relación con esta flacidez de párpados.

Y, ¿cómo se soluciona? La única manera de resolver definitivamente el problema es recurrir a la cirugía de párpados, denominada blefaroplastia. Se trata de una intervención sencilla que se realiza mediante anestesia local. El párpado sobrante se extirpa para permitir que el ojo cierre adecuadamente. De esta manera, se amplía el campo de visión, mejora la estética del ojo y se reduce también el conflictivo lagrimeo.

Cataratas

La catarata aparece cuando el cristalino o lente del ojo va perdiendo transparencia y se torna opaco. Las consecuencias son una visión nublada que empeora con el tiempo. Otros síntomas son una disminución en la percepción de los colores, dificultad para ver de noche, hipersensibilidad frente a los destellos y visión doble o múltiple.

Aunque las cataratas se asocian a edades avanzadas, en realidad pueden empezar a generarse a partir de los 40 años. La responsable es una proteína, que se acumula en el cristalino y va generando opacidad. La solución es quirúrgica: consiste en eliminar el cristalino opaco y substituirlo por una lente.