Un estudio realizado con más de 60.000 personas y publicado en el Annals of Internal Medicine, afirma que el exceso de grasa conlleva riesgos para la salud aunque la persona tenga la tensión arterial, los niveles de azúcar y de colesterol normales.

Está claro que la obesidad no es saludable. Pero,  ¿Las dietas son la solución?

Son millones de hombres y mujeres los que cada año eligen una dieta y ponen en el horizonte una cantidad de kilos que se convierte en la meta a la que llegar. Pero lo paradójico es que la mayoría de estos “atletas de la báscula” recuperan el peso anterior al terminar la dieta.

Varios estudios han demostrado que las chicas adolescentes que siguen dietas tienen tres veces más posibilidades de tener sobrepeso cinco años más tarde. Y lo que es más grave: ¡También tienen más posibilidades de tener problemas con el comportamiento alimentario!

Según Ata Pouramini, que es orientador en salud y que estudió Nutrición en la Oxford Brooks University: “La solución es cambiar y mejorar los hábitos de vida y comer cuando se tiene hambre, ya que las dietas no funcionan a largo plazo y pueden dañar a la salud”.

Además Ata nos propone 5 pasos para perder peso sin perder la salud:

  • Eliminar los productos lácteos: No son alimentos naturales para nuestra dieta. Además, actualmente los procesos de pasteurización y homogeneización destruyen nutrientes como enzimas, vitaminas y proteínas. Para terminar comentar que en los productos lácteos se encuentran antibióticos que son dañinos para el cuerpo.
  • Duerme una hora más cada noche: Los científicos de la Universidad en Michigan han demostrado que durante un año una persona puede perder casi siete kilos con esa hora extra. La razón: una persona que no duerme bien tiene más ansiedad, lo que puede llevar a picar más entre horas. Además, por lógica, si duermes una hora más es una en la que no podrás comer.
  • Haz una visualización creativa: Visualízate con el cuerpo que quieres obtener y luego pregúntate cómo lo puedes conseguir. Tú mismo tendrás las respuestas.
  • La gente centenaria tiene una dieta basada casi exclusivamente en frutas, verduras y legumbres, con muy poca cantidad de carne o pescado. La dieta debe tener un 80% de verduras, frutas, legumbres y cereales. Una alimentación sana pasa por seguir el modelo mediterráneo con alimentos integrales biológicos.
  • Hay que evitar el azúcar y los edulcorantes: Hay un dato que es muy significativo: consumimos más azúcar en un día que nuestros antepasados en un año. Cuando más azúcar se consume,  el cuerpo se hace más resistente a la insulina y hay más posibilidades de que aparezca una diabetes  tipo dos. Los edulcorantes artificiales son peligrosos, tóxicos y causan problemas graves para la salud.