• Presta atención al cuidado de la piel. La delicada área de las nalgas está tan propensa ahora a los salpullidos debido a la humedad o la exposición a la excreta como lo estaba cuando el niño era un bebé. Manténgalo seco cambiándole el pañal con regularidad.
  • No dejes al niño con la ropa sucia como un método para que “aprenda a usar el inodoro”. Si permites que el niño se siente en ropa interior, pantaloncillos de adiestramiento o pañales mojados o sucios, la piel de las nalgas estará sensible y le dolerá al orinar, lo que aumenta las posibilidades de que se resista a ir al baño. Ayude al niño a cambiarse los pantalones enseguida.
  • Asegúrate de coordinar sus planes con respecto al adiestramiento con quienquiera que vaya a estar con tu hijo durante el día. Es importante que recibas el mismo mensaje estés presente o no.
  • Dale al niño alimentos altos en fibra y mucha agua, lo que contribuirá a que la excreta no sea dura y le sea más fácil evacuar.
  • Da por sentado que ocurrirán accidentes. Todos los padres tienen que lidiar con un revoltijo ocasional; trata de mostrar coraje o impaciencia cuando el niño tenga un accidente.
  • Considera el temperamento y el patrón de comportamiento del niño. El ritmo del niño y su nivel de actividad general dictarán el progreso con el inodorito. Piense en sus cambios de humor: ¿A qué hora del día está más receptivo y cooperador? Ése es el momento de comenzar el adiestramiento. Si el niño suele ser tímido y un poco retraído, tal vez el adiestramiento requiera más estímulo y apoyo que si el niño es comunicativo.
  • Trabaja con el lapso de atención del niño; planifique las posibles distracciones que lo mantendrán tranquilo en el inodorito, como un libro, una canción o una función de marionetas.
  • No olvides tomar en consideración el nivel de frustración del niño. Asegúrale que tendrá éxito a su debido tiempo. tu paciencia y estímulo ayudarán inmensamente en el proceso. Es esencial que le exprese su apoyo y amor en un momento que puede ser difícil para él.