En el anterior post os comentaba sobre cómo actuar para mantener una perfecta salud bucal y evitar ir al dentista, hoy de la mano del Dr, Javier Ortega jefe de la Unidad de Odontología de Clínica Menorca, os voy a contar cual es la limpieza bucal perfecta en tiempo de coronavirus, y en que consiste la técnica de la cucharilla del café.

Limpieza bucal y coronavirus

¿Cuándo debemos cepillarnos los dientes?

Siendo puristas, después de cada comida, pero los más minuciosos deben ser el de antes de dormir seguido del de después del desayuno. El cepillado antes de dormir es muy importante porque durante la noche disminuyen todas las funciones motoras del organismo y se minimiza un sistema de limpieza fisiológico que funciona cuando estamos activos y que se llama “autoclisis”. No es otra cosa que el movimiento que hacemos con los labios, la lengua, con los músculos periorales cuando estamos hablando, masticando y tragando saliva. Esos movimientos hacen una cierta función de limpieza.

Además, cuando estamos activos la secreción de saliva es mayor que cuando estamos durmiendo. La saliva tiene una serie de componentes que suben el ph para no generar un medio ácido que favorezca la caries. Así mismo la saliva contiene ciertas moléculas activas desde el punto de vista inmunológico, estas moléculas controlan el crecimiento bacteriano y las condiciones ambientales de la boca para no generar enfermedades.

El cepillado después del desayuno es el segundo más importante porque consumimos más hidratos de carbono que en el resto de las comidas, y hay que eliminar los azúcares. Cada vez que ingiramos un dulce o azúcares naturales es cuando deberíamos cepillarnos de forma más minuciosa ¿por qué? Porque las bacterias de la boca utilizan los azúcares como alimento y provocan toxinas y ácidos que dañan nuestros dientes y encías.

En general, con un cepillo manual deberíamos dedicarle a la limpieza bucal entre 5 y 7 minutos, si es eléctrico entre un minuto y medio y tres sería suficiente.

Técnica de la cucharilla del café

Habitualmente nos limpiamos los dientes muy rápido y no les dedicamos el tiempo necesario. Ahora bien, si disponemos de ese tiempo, como es en caso de confinamiento, dediquemos más atención a su limpieza, prestando una mayor atención a nuestras encías y a la cara posterior de las últimas muelas, a las que precisamente por las prisas siempre olvidamos.

Aprovechar para cepillarnos más lentamente, de forma meticulosa, prestando atención a la línea de la encía.

Hay varias técnicas de cepillado, pero a mí la que más me gusta es, como yo la llamo, la técnica de la cucharilla del café. Se utiliza la cucharilla para separar el carrillo y así poder ver de manera directa lo que estás cepillando en cada momento para que nuestra mente asocie lo que estás viendo a lo que estás sintiendo y así sabes lo que cepillas continuamente. Es muy importante sobre todo en los movimientos de vaivén lineales para limpiar la línea de la encía. Con hacerlo una o dos veces es suficiente para que asociemos lo que sentimos a lo que hemos visto.

Las 5 caras del diente 

Cada diente tiene 5 caras, la anterior, la posterior, la que da a la mejilla y la que da al paladar o la lengua y la cara o superficie con la que masticamos. Hay que cepillarlas todas. Las caras del diente que dan a la mejilla y al paladar o la lengua, la externa y la interna, hay que cepillarlas con movimientos de vaivén haciendo un arco desde la última muela de la derecha, por ejemplo, hasta la última de la izquierda.

Después cepillamos la cara posterior de la última muela y luego de izquierda a derecha. Las caras anteriores y posteriores se limpian con el hilo dental y los irrigadores.

El hilo dental para limpiar las caras anterior y posterior de los dientes se debe realizar con movimientos suaves, sin clavarlo en la encía. Debería utilizarse cada vez que uno se cepille los dientes, pero es fundamental hacerlo al menos antes de irnos a la cama.

Es muy recomendable utilizar un enjuague antiséptico. Y los pacientes propensos a inflamación de encías, siempre que ésta esté instaurada, deberían utilizar enjuagues con un 0.5% de clorhexidina.

Como apunte, no está demostrado de manera evidente, como se dice por ahí, que la clorhexidina desactive el virus, hay estudios que demuestran que no es efectiva contra el virus, y otros que no demuestran su eficacia de manera absoluta. En este aspecto es mejor ser prudente y usar las vías de desinfección demostradas, como son el lavado de manos con jabón, el alcohol y el hipoclorito.

Estas lamentablemente no se deben usar en boca, pero si se puede minimizar la exposición de la boca al virus usando las medidas de desinfección citadas antes de acercarse la mano a la misma, es decir, antes de cepillarse, pero sobre todo antes de comer.