¿Qué es un ataque de pánico? y ¿por qué sufren algunas personas ataques y otras no? Las circunstancias de cada persona influyen en si sufre o no ataques repetidos de pánico. Entre las posibles causas, los expertos citan una situación de estrés además de una posible predisposición genética (las personas con familiares que sufren trastornos de ansiedad tiene mayor posibilidad) o de género (las mujeres tienen mayor probabilidad que los hombres).

Para definir un ataque de pánico hay que verlo en su contexto biológico, lo que también ayuda a muchas personas a desmitificar las síntomas y comprender qué nos está pasando.

Un ataque de pánico es la preparación de su cuerpo para afrontarse a una situación de extremo peligro. Según la explicación ofrecido en la web “panic-attacks.co.uk” , hace miles de años un ataque de pánico era una reacción muy útil. Los seres humanos no tenían dientes afilados y tampoco garras, así que tenía que reaccionar de forma muy rápida ante una amenaza. Tenía dos opciones: correr o luchar. Un ataque de pánico era una respuesta biológica para ambas opciones en un momento en que no había tiempo para pensar. El cerebro percibía un peligro e inmediatamente se ponía en marcha para facilitar la capacidad de respuesta.

Todos las síntomas de un ataque de pánico tienen su razón de ser si se considera el problema dentro del contexto de la historia de la humanidad.

  • El cuerpo cambia sus prioridades desde la supervivencia a largo plazo a la supervivencia a corto plazo, generando nuevas hormonas como la adrenalina, aumentando la presión sanguínea y aumentando la velocidad de respiración para poder lograr un esfuerzo muscular mayor.
  • Las piernas y las manos tiemblan porque los músculos más grandes de las piernas se están preparando para correr, y los de los brazos para luchar. Las manos y pies sudan, para mejorar su capacidad de agarrarse a las cosas.
  • El flujo sanguíneo se va desde el estómago hasta los grupos musculares más importantes donde será utilizado en caso de emergencia. Por eso personas que experimentan ansiedad con frecuencia, también sufren a menudo problemas digestivos.
  • Las pupilas de los ojos pueden dilatar durante un ataque de pánico. Esto permite recopilar más información sobre la situación. Muchas personas tienen ganas de vomitar o hacer diarrea. Esto también se puede ver desde una perspectiva de supervivencia, al vomitar o defecar no sólo se pesa menos y se puede correr más, sino que resulta menos apetitosa ante una amenaza.

Si logramos ver un ataque de pánico en este contexto, todos los síntomas resultan menos amenazantes. No son agradables, tampoco útiles dentro de nuestro mundo moderno. Pero si tienen una explicación histórica, asustan menos. Y si nos asustan menos, ya hemos avanzado un pasito hasta la curación.